Qué problema aborda TMX
Una memoria guarda relaciones reutilizables entre contenido original y traducido. Al cambiar de herramientas, el equipo puede querer conservarlas, en vez de empezar de nuevo solo con documentos terminados.
La cuestión práctica es si la exportación preserva lo que necesita el proceso receptor. Abrir el archivo es solo la primera comprobación. La información importada debe mantener su sentido y un contexto útil.
Ejemplo de prueba de transferencia
Imagine una memoria inglés-alemán con traducciones de interfaz aprobadas. Antes de migrarla, recomendamos exportar una pequeña muestra representativa con frases normales, puntuación, formato interno y metadatos relevantes.
Impórtela en la herramienta receptora. Compare pares original-traducción, identificadores lingüísticos y campos utilizados. Si no se conserva una propiedad, decida si transferirla aparte o aceptar expresamente su pérdida.
Es un ejercicio original de migración, no una prueba oficial de conformidad TMX. Busca revelar supuestos antes de transferir un recurso grande.
Qué no demuestra TMX
El formato no acredita que las traducciones sean correctas, actuales o adecuadas para reutilizar. Una memoria puede contener instrucciones obsoletas, terminología inconsistente o contenido aprobado para otro público.
Recomendamos separar validación técnica y lingüística. Un XML puede tener una estructura aceptable y guardar una traducción inadecuada.
LISA y la IA
TMX pertenece directamente al legado técnico de LISA. Para trabajar con IA conviene tratar la memoria como fuente de ejemplos seleccionados, no como material fiable automáticamente. Conserve procedencia y permisos y revise el recurso antes de enviarlo a un sistema externo.
Fuentes y lecturas
TMX 1.4b y ETSI GS LIS 002. La disponibilidad histórica no acredita compatibilidad actual en todas las herramientas.
Relacionado: SRX para segmentación, TBX para terminología y XLIFF para contenido de localización.